Una noche, un anciano Cherokee llamó a su nieto para contarle una historia. Alrededor del fuego, compartiendo un momento muy especial le dijo:
Dentro de cada uno de nosotr@s hay dos lobos: uno de ellos simboliza la energía masculina recibida de nuestros antepasados. El otro lobo representa la energía femenina heredada de nuestros ancestros…
El niño meditó un momento estas palabras y luego preguntó:
Abuelo ¿a qué lobo hemos de cuidar?
El viejo guerrero Cherokee le contestó:
En realidad hemos de cuidar a ambos, ya que ambos forman parte de nosotr@s. Esta batalla interior no es un juego de fuerzas, sino un juego de equilibrio. Hay que cuidar a los dos lob@ s porque los dos se necesitan, ambas energías son un hermoso regalo de nuestras raíces y cada un@ de nosotros ha de encontrar el equilibrio que le haga sentirse y reconocerse a sí mism@.
Carol Merino
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Seguramente has escuchado alguna vez la leyenda del abuelo Cherokee y los dos lobos. Es una historia ancestral que ha dado la vuelta al mundo, y no es para menos: en pocas frases encierra una profunda enseñanza sobre nosotros y nosotras mismas.
La historia original dice que dentro de cada persona viven dos lobos. Uno representa la rabia, la envidia, el miedo y la arrogancia. El otro simboliza el amor, la paz, la compasión y la humildad. Cuando un niño pregunta cuál de los dos ganará la batalla, el anciano responde: “el que alimentes.” Este relato nos invita a mirar hacia adentro con honestidad y a elegir, cada día, a qué emociones y pensamientos les damos fuerza. ¿Estamos alimentando el resentimiento o la comprensión? ¿El juicio o la aceptación? ¿La crítica constante o el amor propio?
Sin embargo, con el tiempo han surgido nuevas versiones de esta leyenda que amplían su significado. Una de ellas es la que nos ofrece Carol Merino, psicopedagoga y terapeuta sistémica: dos lob@s que, en este caso, representan nuestras energías masculina y femenina. Ambas esencias son valiosas, y el objetivo no es determinar cuál gana o pierde, sino aprender a equilibrarlas entre sí.
Por ello, en esta historia no sé habla de lucha, sino de integración. Nos recuerda que dentro de cada un@ de nosotr@s habitan energías complementarias, a veces contradictorias, pero igualmente necesarias: lo activo y lo receptivo, la firmeza y la ternura, el impulso y la pausa. Estás energías, además, tiene la cualidad de poder colaborar entre sí.
En este caso, la sabiduría del cuento es un llamado a dejar de pelear con nuestras partes internas y comenzar a honrar cada aspecto que nos compone. Nos anima a cultivar una relación de cuidado con todas ellas para aceptar nuestra dualidad y toda la complejidad que de ella surge.
Carol Merino, creadora y escritora de la adaptación de la leyenda.
Eva González, reflexión posterior.
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