Herramientas para mejorar la gestión emocional en niñas y niños

La gestión emocional es una habilidad clave que, si se fomenta desde la infancia, permite a niñas y niños afrontar los retos de la vida con mayor seguridad y equilibrio. Además, favorece el desarrollo de una autoestima saludable y de relaciones más sanas.

Como aún no saben manejar lo que sienten, necesitan de nuestra guía y acompañamiento para aprender, poco a poco, a autorregular sus emociones.

Aquí te presentamos algunas herramientas prácticas para acompañar a las niñas y niños en este proceso de forma sencilla y respetuosa.

1. Enseñar a identificar las emociones

Ayuda a las niños y niñas a reconocer y poner nombre a lo que sienten. Puedes utilizar juegos, cuentos o imágenes que representen distintas emociones. Al poner palabras a las emociones, podrán entender mejor sus experiencias internas y poco a poco comunicar lo que sienten con mayor claridad.

Ejemplo:
Usa tarjetas con caras que muestren alegría, tristeza, enfado, miedo y pregúntales: “¿Cómo crees que se siente este personaje? ¿Tú alguna vez has sentido algo parecido?”.

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2. Validar sus emociones y darles espacio

Es importante que los infantes sientan que sus emociones son aceptadas, sin minimizar ni juzgar lo que sienten. Dar espacio a la emoción significa permitir que la vivan, respetando su ritmo.

Ejemplo:
Si están tristes por no poder jugar con una amiga o amigo, puedes decir: «Estás triste porque no has podido jugar con tu amiga. Es normal sentirse así cuando algo que queremos mucho no pasa. Si quieres, puedes llorar tranquila o explicarme cómo te sientes. Estoy aquí contigo».

3. Enseñar técnicas sencillas de regulación emocional

Introduce herramientas prácticas para que los niños y niñas puedan calmarse cuando las emociones se vuelven intensas, como la respiración profunda, bailar como una animal, golpear con cojín o buscar un lugar tranquilo. Estas técnicas les dan recursos concretos para manejar el malestar y recuperar la tranquilidad interna.

Ejemplo:
Puedes enseñarles a respirar despacio y profundamente, contando hasta cinco al inhalar y hasta cinco al exhalar, mientras cierran los ojos. O bien, si está enfadado decirle: «Cuando notes que estás muy enfadado, puedes abrazar fuerte un cojín y apretarlo con todas tus fuerzas. Eso ayuda a que la energía del enfado salga de tu cuerpo y después te sientas más tranquilo.»

4. Fomentar la expresión creativa

La creatividad es un canal valioso para que niñas y niños expresen lo que sienten de manera natural y sin palabras. Dibujar, pintar, bailar o hacer manualidades les permiten expresarse, y explorar y liberar emociones de forma saludable.

Ejemplo:
Anímalos a dibujar cómo se sienten cuando están contentos o incluso dibujar sus miedos, si éstos son pequeños, y conversa con ellos sobre lo que representa su dibujo.

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5. Modelar una gestión emocional saludable

Los infantes aprenden mucho observando a los adultos. Mostrarles cómo tú misma manejas tus emociones de forma tranquila y respetuosa es una guía y un ejemplo muy poderoso que moldea de manera enorme su propia gestión emocional.

Por ello, compartir tus propias emociones y cómo las gestionas, en un lenguaje sencillo, ayuda a normalizar este aprendizaje.

Ejemplo:
Puedes decir: “Hoy me he sentido un poco nerviosa antes de salir, por eso he necesitado respirar hondo y esto me ha ayudado a calmarme”.

La gestión emocional en la infancia es un aprendizaje que les acompañará toda la vida. Brindar a niñas y niños paciencia, atención y recursos concretos les permite crear cimientos firmes para un bienestar duradero.

Eva González


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