Convivir con una persona que está sufriendo de TCA no es fácil, pues a menudo los familiares y el entorno más cercano podemos estar perdidos en cómo acompañarles y ayudarles. Aquí os compartimos algunas pautas útiles:
1. Infórmate: comprender el TCA es el primer paso para acompañar sin dañar
Los TCA (anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón, entre otros) son trastornos mentales graves con una alta comorbilidad con ansiedad, depresión, trastornos obsesivo- compulsivos y suicidio.
No son un “capricho”, ni se resuelven con fuerza de voluntad. Se originan por una interacción compleja de factores biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales.
Recomendación: Formarse a través de programas de apoyo para familiares o profesionales de salud mental.
2. Evita comentarios sobre el cuerpo, el peso o la alimentación
Aunque bienintencionados, los comentarios sobre el físico o la comida pueden reforzar creencias disfuncionales propias del TCA, como la sobrevaloración del cuerpo y la delgadez como fuente de autoestima. El enfoque debe alejarse del cuerpo como objeto de valor.
Ejemplos que NO ayudan:
- “¡Qué bien te ves!” (puede ser interpretado como “me he engordado”)
- “¿Vas a comerte todo eso?” / “Eso no es saludable”
Sustitúyelo por: “Estoy aquí si necesitas hablar” o “¿Cómo estás llevando el día hoy?”
3. Practica una comunicación empática, no confrontativa
Las personas con TCA suelen mostrar ambivalencia respecto al cambio. Forzar la alimentación o señalar conductas puede aumentar la resistencia. Una comunicación basada en la empatía, la escucha activa y la validación emocional facilita la motivación al cambio.
Recomendaciones:
- Escucha activa, sin interrumpir, con lenguaje corporal abierto.
- Validación emocional: “Entiendo que esto no es fácil para ti”.
- Reformular sin juzgar: “Parece que hoy ha sido un día complicado. ¿Quieres hablarlo?”
Programa recomendado: New Maudsley Method for Carers, enseña habilidades de comunicación emocional para cuidadores.

4. Acompaña sin asumir un rol terapéutico
El entorno puede facilitar (o dificultar) el proceso de recuperación. No se trata de controlar, sino de crear un ambiente seguro y predecible. La sobreimplicación o la confrontación directa pueden llevar al conflicto o a una escalada de síntomas.
Recomendación: Favorece rutinas estructuradas, presencia sin presión y evita supervisar de forma invasiva las comidas. El acompañamiento respetuoso genera más adherencia que el control.
Participar en terapia familiar o grupos de apoyo ha demostrado eficacia en adolescentes y adultos
5. Cuida tu salud mental: el autocuidado es parte del proceso
Vivir con alguien con un TCA puede ser emocionalmente agotador. Muchos familiares experimentan sentimientos de culpa, impotencia, ansiedad o frustración. Cuidarse no es egoísmo, es una necesidad para poder sostener el acompañamiento.
Recomendación: Asiste a espacios propios, como grupos de familiares, psicoterapia individual o lectura especializada. También puedes practicar mindfulness, journaling o desconexión digital periódica.
✅ Guía útil: “Caring for a Loved One with an Eating Disorder” de Janet Treasure.
📝 Escrito por Daniela Romero
Revisado por Eva González
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