El lenguaje es mucho más que la simple emisión de palabras: es un puente hacia los demás, una vía de expresión emocional y un reflejo de nuestra seguridad interior. Sin embargo, algunos niños y niñas ven esta capacidad interrumpida cuando han aprendido que estar en silencio es la solución que han encontrado para superar situaciones de crisis, ansiedad, desadaptación o miedo.
Esta afectación es conocida como mutismo selectivo y se caracteriza por la dificultad sostenida en el tiempo para hablar en determinados contextos, a pesar de que en otros se comunica con total normalidad.
Esta reacción del infante, más que ser un acto voluntario o una necesidad de llamar la atención, responde a un malestar interno que ha de ser abordado con comprensión, respeto y cariño; por eso, un diagnóstico precoz y una rápida intervención profesional favorecen la pronta recuperación, así como la vuelta a la normalidad del infante y su familia.
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¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar al infante con mutismo selectivo?
- No presionarle para que hable ni castigarle porque no lo hace. Esto solo hará que su ansiedad aumente y se bloquee aun más.
- Animarle a que juegue y jugar con él. Es mediante el juego que los niños comprenden el mundo y esto fomenta sus habilidades interpersonales y sociales.
- Promover que lleve a cabo actividades que sean relajantes y agradables para él, situación que puede contribuir en rebajar su ansiedad.
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¿Es posible lograr una recuperación total del habla?
Por supuesto. Con una terapia adecuada, la niña o el niño podrá despojarse de esa ansiedad y ese miedo, y así volver a comunicarse de manera natural y fluida. Para ello, será necesario acompañar el proceso de recuperación natural del infante, ofreciéndole un espacio seguro para él, en el que se sienta apoyado, comprendido y nunca forzado.
Durante ese tratamiento, el profesional deberá examinar de manera específica los contextos en los que el infante habla y en los que no, evaluar si pudiera haber alguna otra condición aparte del mutismo y descartar otros trastornos relacionados con el lenguaje que pudieran estar causando dichas limitaciones en el habla.
Durante este proceso es primordial que el entorno del menor (familia, colegio, etc.) se involucre en su tratamiento y lo apoye, para que poco a poco sienta el refuerzo de su contexto para avanzar y así lograr expresarse.
📝 Escrito por Daniela Romero
🫴 Revisado por Eva González
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