Los hijos: un espejo en el que mirarnos

psicologia infantil y crianza

“El hijo necesita un espacio emocionalmente seguro.” Cojo esta frase del texto «La felicitat d’un infant comença en el cor dels seus pares» de la Revista «Viure en família»,  para hacer una pequeña reflexión.

Y es que ante la llegada de los hijos se nos plantean nuevos retos emocionales, puesto que es probable que vaya emergiendo todo aquello que no quedó resuelto en nuestra historia personal.

Cómo si de un espejo se tratara, el hijo nos devuelve una imagen de lo que somos, tanto de nuestra luz, como también de nuestra sombra (es decir, aquellos aspectos que no queremos reconocer de nosotros mismos).

Y es que de alguna manera nuestro hijo nos recuerda, más allá del recuerdo puramente mental, aquel niño o niña que una vez fuimos, con todas sus habilidades, capacidades y también carencias. A través de nuestros hijos re-vivimos nuestra propia niñez, y es a través de esta niñez por la cual respondemos algunas veces a nuestros hijos.

Así, sin nosotros saberlo, ante situaciones desagradables o de conflicto algunas veces reaccionamos a través de nuestro Niño Herido Interno, que puede sentirse enfadado, triste o asustado delante de ciertas situaciones, en lugar que desde nuestro Adulto.

Qué podemos hacer ante estas circunstancias?

Recordando que a pesar de que hayamos tenido una infancia feliz, todos tenemos en mayor o menor grado un Niño Interno que alguna vez se sintió herido, una buena opción es aprovechar estas situaciones para Aprender y Reconstruirnos de una nueva manera en el PRESENTE. Para conseguirlo, es necesario Tomar Conciencia de aquello que sentimos, pensamos y hacemos en esos momentos, situación que nos ayudará a escoger Nuevas Alternativas de Gestión.

Para tomar conciencia de las propias dinámicas, nos puede ayudar PARAR y PREGUNTARNOS lo siguiente:

  • “Qué emociones o emoción siento ante aquella conducta de mi hijo?”
  • “Qué es lo que hace que me desagrade tanto?”
  • “Qué parte de mí se pone en juego ante estas situaciones?”
  • “Estoy respondiendo desde mi Adulto o desde mi Niño Herido Interno que necesita sentirse aceptado, validado, valorado y respetado a toda costa?”
  • “Si estoy desde mi Niño Herido Interno, qué necesito darme yo a mí mismo para sentirme bien y poder así liberar a mi hijo de esta dinámica?”

De este modo, no sólo ayudamos a nuestro hijo a crecer en un entorno emocionalmente más seguro, si no que nos permitimos a nosotros mismos liberarnos de muchas pautas disfuncionales, dándonos la posibilidad de evolucionar hacia una mayor salud emocional y bienestar.

Muchas gracias,

Eva González, Psicóloga General Sanitaria.

 


Descubre más desde Mandala Psicologia Psicoterapia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario sobre “Los hijos: un espejo en el que mirarnos

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.