Estilos de comunicación: asertiva, agresiva y pasiva

En la vida cotidiana, la manera en que nos comunicamos marca profundamente la calidad de nuestras relaciones y también nuestra propia autoestima. Muchas veces no somos conscientes de que tenemos un estilo habitual de comunicación que repetimos de forma automática. Olga Castanyer, en su libro La asertividad: expresión de una sana autoestima (Desclée de Brouwer), nos recuerda que aprender a comunicarnos de una forma más sana y respetuosa es un paso esencial para el bienestar emocional.

¿Qué son los estilos de comunicación?

Según Castanyer, podemos diferenciar principalmente tres estilos de comunicación: el pasivo, el agresivo y el asertivo. Cada uno de ellos refleja una forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, y comprenderlos nos ayuda a reconocer dónde estamos y hacia dónde podemos avanzar.

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Comunicación pasiva: cuando callar se convierte en renunciar

El estilo pasivo se caracteriza por la dificultad para expresar lo que sentimos o pensamos, el miedo al conflicto y/o al rechazo, y la tendencia a ceder a los deseos de los demás. Como señala Castanyer, este estilo “no defiende los derechos propios y, al no hacerlo, la persona queda en una situación de inferioridad respecto al otro”.

Ejemplo de comunicación pasiva:
Imagina que un compañero de trabajo siempre te pide que te quedes más tiempo para ayudarle, aunque tú también tienes tus responsabilidades. Tú piensas: “No quiero quedarme más tiempo, pero si digo algo se enfadará”. Entonces aceptas en silencio, sacrificando tu descanso y acumulando malestar.

Comunicación agresiva: imponer por encima de los demás

El estilo agresivo aparece cuando la persona impone sus deseos y necesidades sin tener en cuenta a los demás. Se expresa con un tono duro, dominante o incluso humillante, y con frecuencia genera conflicto y malestar a las personas con las que se comunica.

Castanyer lo describe con claridad: “defiende en exceso los derechos e intereses personales, sin tener en cuenta los de los demás”. Este estilo erosiona las relaciones y también daña la propia imagen personal.

Ejemplo de comunicación agresiva:
Siguiendo con el mismo caso anterior, el compañero de trabajo te pide ayuda y respondes: “¡Siempre igual! ¿Es que no puedes hacer nada solo? Yo no tengo por qué resolver tus problemas”. El mensaje llega con dureza y puede generar tensión y resentimiento en la relación.

Comunicación asertiva: el equilibrio sano entre respeto y autenticidad

Entre estos dos extremos surge el estilo asertivo, que se basa en la capacidad de expresar lo que pensamos, sentimos y necesitamos de una manera directa, clara y respetuosa. La asertividad no es imponerse ni callar, sino encontrar un equilibrio donde nuestros derechos y los de los demás tengan el mismo valor.

Como afirma Castanyer, ser asertivo significa “autoafirmarse, respetarse, siempre respetando también a los demás”. Se trata de una forma de comunicación que construye relaciones más auténticas y saludables y que, además, refuerza la autoestima.

Ejemplo de comunicación asertiva:
Ante la misma situación en el trabajo, podrías responder: “Entiendo que necesitas ayuda, pero hoy no puedo quedarme más tiempo porque tengo otros compromisos. Si quieres, mañana podemos organizar cómo repartir mejor las tareas”. El mensaje es claro, respetuoso y establece un límite sin violencia verbal.

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¿Cómo aprender a ser más asertiv@ en la comunicación?

Aprender a ser asertiv@s no implica eliminar por completo los otros estilos, ya que todos podemos oscilar entre ellos en distintos contextos. Lo importante es darnos cuenta de nuestras tendencias y entrenar la capacidad de expresarnos de un modo que nos acerque a la autenticidad y al respeto mutuo.

Castanyer recuerda que “todos tenemos unos llamados ‘patrones de conducta’, que vienen a ser como ‘tendencias’ a responder de una forma u otra”, y que estos patrones se pueden modificar con práctica y consciencia.

Beneficios de la comunicación asertiva en la vida personal y profesional

La comunicación asertiva es, en definitiva, una herramienta que nos permite cuidarnos sin dejar de cuidar a los demás. Al desarrollar esta forma de comunicarnos, no sólo mejoramos nuestras relaciones, sino también nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos. Mejora la autoestima, facilita la resolución de conflictos y fortalece el bienestar emocional.

Eva González

Psicoterapia online barcelona. Psicóloga online Barcelona.

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