
Desde la psicoterapia se promueve que cada persona se Autorregule a través de la Coherencia entre sus Pensamientos, Emociones y Acciones.
Lo saludable es que cada acción que demos esté en sintonía con nuestras sensaciones internas, nuestra intuición, un sano juicio y lo que nos susurra el corazón.
De todas formas, algunas experiencias emocionales que tenemos están condicionadas por todo lo aprendido a nivel cultural y familiar, y a menudo sucede que podemos establecer relaciones con personas cuyo vínculo no acaba de hacernos sentir bien o tranquilas. En este caso, lo que está sucediendo es que estamos atendiendo unas sensaciones en concreto (como el enamoramiento, el cariño, admiración…) y obviando otras (culpa, tristeza, ansiedad…).
Ante esta situación ambivalente, es probable que tengamos a nuestra Intuición picándonos activamente a la puerta de nuestra consciencia, aunque no siempre decidamos hacerle caso.
Hacer caso a tu intuición
Al atender a nuestra intuición, nos damos permiso para llevar a la consciencia más información, tanto la ya atendida como la negada, y nos abrimos a la posibilidad de apreciar la relación de manera más completa.
Nadie ocupa nuestro lugar y tomar una decisión u otra tras evaluar nuestras sensaciones dependerá de lo que valoremos tras esta apreciación.
A veces decidiremos que es un buen momento para abordar y trabajar activamente sobre aspectos poco funcionales de la relación.
En ocasiones, nos daremos cuenta que las sensaciones negativas no compensan las positivas y Actuar en Coherencia quizás nos supondrá dejar a esa persona que «tanto amamos», para dar lugar a la posibilidad de otra relación que Merecemos 😉
Citas de Frida Khalo:
Donde no puedas amar, no te demores.
Mereces un amor que te quiera despeinada.
Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco.
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